En una reciente investigación liderada por el volcanólogo Manuel Inostroza, del Instituto Milenio Ckelar Volcanes, un equipo de científicos chilenos descubrió una elevada concentración de arsénico y otros elementos químicos inusuales en las emisiones del volcán Lastarria. Este estratovolcán, ubicado en el desierto de Atacama, a más de 5.600 metros sobre el nivel del mar y en la frontera entre Chile y Argentina, ha captado la atención de investigadores internacionales por sus emisiones de elementos como boro, cobre y zinc. El trabajo, publicado en la revista Chemical Geology bajo el títuloLastarria volcano, a major emitter of boron and chalcophiles in northern Chile and the Central Volcanic Zone, revela que el Lastarria es un gran emisor de elementos llamadoscalcófilos, tales como arsénico, cadmio, antimonio y telurio. Algo pasa en el norte de Chile que los volcanes adquieren esta especie de ‘marca registrada’ que los diferencia del resto del planeta, comenta Inostroza, quien cree que el espesor cortical único de esta región podría ser responsable de los altos niveles de estos elementos. La investigación también sugiere que los volcanes del norte de Chile actúan comorefinerías naturales que, mediante las plumas volcánicas y aguas termales, esparcen elementos potencialmente contaminantes hacia su entorno. Los estudios previos en el vecino volcán Láscar también habían detectado altas emisiones de arsénico, lo que lleva a los investigadores a plantear la hipótesis de que los volcanes de la zona tienen una fuente de estos elementos enriquecida en comparación con otras regiones del mundo. Además, se encontró que el Lastarria emite gases con un alto contenido de cloro, un elemento que facilita el transporte de trazas químicas desde el magma hacia la superficie. Inostroza explica que este fenómeno puede deberse a una combinación de factores, como el espesor cortical y la temperatura intermedia de la cámara magmática, una particularidad que convierte a Lastarria en uno de los mayores emisores de elementos calcófilos a nivel mundial.
Un equipo de arqueólogos de una casa de estudios superiores realizó un descubrimiento inquietante en la localidad de Chiu Chiu, ubicado en la región de Antofagasta, donde encontraron un cuerpo momificado mientras realizaban trabajos de investigación patrimonial. El hallazgo se produjo en el kilómetro 35 de la ruta B-145, en el contexto de un esfuerzo por recuperar vestigios de culturas ancestrales que habitaron la provincia de El Loa. Según los primeros informes, el cadáver tiene una data de muerte estimada entre ocho meses a un año. Ante el hallazgo, los arqueólogos notificaron a Carabineros, lo que llevó a que un juez ordenara que las diligencias fueran asumidas por la Agrupación de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) de Calama, junto con el Laboratorio de Criminalística (Lacrim). Inicialmente, se especuló que el cuerpo podría corresponder a Kurt Martinson García, desaparecido en San Pedro de Atacama hace casi una década. Sin embargo, esta hipótesis fue descartada rápidamente, dado que el tiempo de muerte no coincide. También se consideró que el cadáver podría ser de Alexander Acha Alfons, un albañil de Chiu Chiu desaparecido el 23 de julio de este año, pero nuevamente las fechas no concuerdan. Las investigaciones del Equipo de Crimen Organizado y Homicidio (ECOH) de la PDI sugieren que el cuerpo podría pertenecer a un chutero , término que se refiere a individuos dedicados al robo de vehículos. Estas personas, conocidas por operar en la región, utilizan pasos fronterizos no habilitados para sacar autos del país, frecuentemente involucrándose en el tráfico de drogas y armas. Según consignó Meganoticias, la PDI declaró que la investigación es secreta, lo que limita la información disponible al público en este momento.
En una reciente investigación liderada por el volcanólogo Manuel Inostroza, del Instituto Milenio Ckelar Volcanes, un equipo de científicos chilenos descubrió una elevada concentración de arsénico y otros elementos químicos inusuales en las emisiones del volcán Lastarria. Este estratovolcán, ubicado en el desierto de Atacama, a más de 5.600 metros sobre el nivel del mar y en la frontera entre Chile y Argentina, ha captado la atención de investigadores internacionales por sus emisiones de elementos como boro, cobre y zinc. El trabajo, publicado en la revista Chemical Geology bajo el títuloLastarria volcano, a major emitter of boron and chalcophiles in northern Chile and the Central Volcanic Zone, revela que el Lastarria es un gran emisor de elementos llamadoscalcófilos, tales como arsénico, cadmio, antimonio y telurio. Algo pasa en el norte de Chile que los volcanes adquieren esta especie de ‘marca registrada’ que los diferencia del resto del planeta, comenta Inostroza, quien cree que el espesor cortical único de esta región podría ser responsable de los altos niveles de estos elementos. La investigación también sugiere que los volcanes del norte de Chile actúan comorefinerías naturales que, mediante las plumas volcánicas y aguas termales, esparcen elementos potencialmente contaminantes hacia su entorno. Los estudios previos en el vecino volcán Láscar también habían detectado altas emisiones de arsénico, lo que lleva a los investigadores a plantear la hipótesis de que los volcanes de la zona tienen una fuente de estos elementos enriquecida en comparación con otras regiones del mundo. Además, se encontró que el Lastarria emite gases con un alto contenido de cloro, un elemento que facilita el transporte de trazas químicas desde el magma hacia la superficie. Inostroza explica que este fenómeno puede deberse a una combinación de factores, como el espesor cortical y la temperatura intermedia de la cámara magmática, una particularidad que convierte a Lastarria en uno de los mayores emisores de elementos calcófilos a nivel mundial.
Un equipo de arqueólogos de una casa de estudios superiores realizó un descubrimiento inquietante en la localidad de Chiu Chiu, ubicado en la región de Antofagasta, donde encontraron un cuerpo momificado mientras realizaban trabajos de investigación patrimonial. El hallazgo se produjo en el kilómetro 35 de la ruta B-145, en el contexto de un esfuerzo por recuperar vestigios de culturas ancestrales que habitaron la provincia de El Loa. Según los primeros informes, el cadáver tiene una data de muerte estimada entre ocho meses a un año. Ante el hallazgo, los arqueólogos notificaron a Carabineros, lo que llevó a que un juez ordenara que las diligencias fueran asumidas por la Agrupación de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) de Calama, junto con el Laboratorio de Criminalística (Lacrim). Inicialmente, se especuló que el cuerpo podría corresponder a Kurt Martinson García, desaparecido en San Pedro de Atacama hace casi una década. Sin embargo, esta hipótesis fue descartada rápidamente, dado que el tiempo de muerte no coincide. También se consideró que el cadáver podría ser de Alexander Acha Alfons, un albañil de Chiu Chiu desaparecido el 23 de julio de este año, pero nuevamente las fechas no concuerdan. Las investigaciones del Equipo de Crimen Organizado y Homicidio (ECOH) de la PDI sugieren que el cuerpo podría pertenecer a un chutero , término que se refiere a individuos dedicados al robo de vehículos. Estas personas, conocidas por operar en la región, utilizan pasos fronterizos no habilitados para sacar autos del país, frecuentemente involucrándose en el tráfico de drogas y armas. Según consignó Meganoticias, la PDI declaró que la investigación es secreta, lo que limita la información disponible al público en este momento.